La doble moral atlántica: de Kosovo al Cáucaso
Hace unas horas que el presidente ruso, Dimitri Medvédev, ha admitido y firmado la petición de la Duma para reconocer diplomáticamente a Abjasia y Osetia del Sur como estados independientes de la República de Georgia, ratificando la independencia de facto que ya tenían tras la disolución de la Unión Soviética.
Por supuesto no ha tardado la maquinaria propagandística atlántica en ponerse en funcionamiento:
Al conocer la noticia, la Comisión Europea ha reiterado su apoyo a la integridad territorial de Georgia. "Todas las resoluciones previas del Consejo de Seguridad de la ONU han apoyado la integridad territorial y la plena soberanía de Georgia. Esta ha sido y sigue siendo nuestra posición", ha dicho Peter Power, portavoz del órgano ejecutivo de la UE.
La República Francesa, presidenta de turno de la UE, ha calificado la decisión del Kremlin de "lamentable", reafirmando su "compromiso con la integridad territorial" de Georgia, según ha expresado el portavoz del Ministerio de Exteriores, Eric Chevallier.
El secretario general de la OTAN, Jaap de Hoop Scheffer, ha dicho, por su parte, que "las acciones rusas en las últimas semanas hacen dudar sobre el compromiso de Rusia con la paz y la seguridad en el Cáucaso". Y ha agregado que la OTAN "apoya firmemente la soberanía y la integridad territorial de Georgia y hace un llamado a Rusia para que respete estos principios".
La secretaria de Estado de EE UU, Condoleezza Rice, ha calificado de "lamentable" la decisión rusa.
Si, es cierto que al menos 32 resoluciones de la ONU reconocen la integridad territorial georgiana, a la vez que la 1716 ordena a Georgia evacuar las tropas en el paso de Kodori (cosa que no hizo).
Pero no es menos cierto que EE.UU. y gran parte del mundo occidental también violó la resolución 1244 del Consejo de Seguridad de la ONU que reconocía el "principio de la soberanía e integridad territorial de la República Federativa de Yugoslavia (hoy Serbia) y los demás Estados de la región", y pese a todo tanto la Unión Europea como Estados Unidos reconocieron la independencia Kosovar. Ya en ese momento numerosos gobiernos advirtieron que reconocer esta independencia era sentar un peligroso precedente.
Se podría decir que una cosa es violar una resolución y algo muy distinto violar 32. Lo que sucede en realidad es que el derecho internacional (que me disculpen los licenciados) es una inutilidad que sólo se aplica cuando no se tiene la suficiente fuerza económica y militar para ignorarlo. Los únicos países que respetan las resoluciones de la ONU parecen ser los que no se ven afectados por ellas o los que son amenazados para cumplirlas.
Si eres una superpotencia puedes ignorarlas. Tienes un gran ejército, recursos económicos amplios, aliados, y lo más importante: armas nucleares. Incluso aunque en el peor de los casos se decidiera que la única forma de hacer cumplir la legislación internacional es con bloqueos económicos o haciendo uso de la fuerza militar ¿quien se atrevería a ir contra EE.UU., Rusia o China? Nadie.
Lo estamos viendo estos días no tiene nada que ver con el derecho internacional, y quizá tampoco con el "derecho de los pueblos". Tiene que ver con la pugna entre dos países: uno que intenta invadir una zona de influencia y otro que intenta defender esa zona.
¿No os recuerda a algo la situación? En 1917 se produjo la revolución bolchevique en Rusia, y pocos años después se formaba todo un sistema de "cordón sanitario" de países a su alrededor abarcando todo el este europeo. Cuando esos países terminaron por caer bajo la influencia soviética y occidente presentó quejas, la respuesta de Stalin fue:
Las siguientes circunstancias no pueden ser olvidadas. Los alemanes hicieron la invasión de la URSS a través de Finlandia, Polonia, Rumania, Bulgaria y Hungría. Los alemanes pudieron hacer la invasión a través de estos países, porque al mismo tiempo tenían gobiernos hostiles a la Unión Soviética. Como resultado de la invasión alemana, en la lucha y a través de la importación de ciudadanos soviéticos como servidumbre alemana, la Unión Soviética perdió un total de siete millones de personas.
En otras palabras, la Unión Soviética perdió vidas que juntas representan más que las de Gran Bretaña y Estados Unidos. Posiblemente en algunos lugares existe una inclinación en el sentido de olvidar estos colosales sacrificios del pueblo soviético, con el fin de asegurar la liberación de Europa del yugo hitleriano. Pero la Unión Soviética no puede olvidarlo. Y así es sorprendente que se critique el hecho de que la Unión Soviética, ansiosa por un futuro seguro, esté intentando que existan en estos países gobiernos leales a las actitudes de la Unión Soviética. ¿Cómo puede cualquiera, que no ha tenido en cuenta estos sentimientos, describir estas aspiraciones pacíficas de la Unión Soviética como tendencias expansionistas en esta parte de nuestro Estado?
Por supuesto que eran tendencia expansionistas. Y hoy día el juego es el mismo: tanto Rusia como Estados Unidos juegan al ajedrez con la población mundial.
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