Socialistas, educación, historia y laicismo
Bonito conjunto de palabras ¿no?
Uno siempre creyó que, si no todos los ciudadanos, al menos los autodenominados como de izquierdas debían creer en la separación de las religiones y el estado: el laicismo. Vaya, que el estado lleve a cabo sus actividades y las religiones las suyas, pero que de ninguna estas últimas cobren dinero del primero, ni que ninguna de ellas pueda imponer sus ideas al resto de ciudadanos de otras religiones o simplemente ateos.
Algunos tildan de anticlericales a los que creemos en esta separación. Para empezar discrepo en identificar como anticlerical a aquel que ataca a las religiones, pero eso es otro tema. En cualquier caso el laico no "ataca" a ninguna religión, sino que defiende la neutralidad del estado y relega la religión al ámbito privado de los ciudadanos. Porque no se trata de que todos sean ateos, si no de que cada ciudadano vaya al tempo de su correspondiente religión, haga allí las actividades que crea, y en su vida pública no sea un católico, musulman o protestante, sino simplemente un ciudadano español, sin mas apelativos.
Pero con el tiempo uno descubre, y acaba por confirmar, que en este país, partidarios de la laicidad hay pocos, y desde luego el PSOE no es un grupo de ellos. Discutíamos en Izquierda Republicana de Asturias hace días sobre el Decreto de Bacillerato del gobierno de Asturias y la polémica que se formó en la salida de Religión del horario obligatorio, para reintegrarse poco después so pena de sectores católicos de ir a juicio. Lo que cabrea no es que el gobierno haya dado marcha atrás, dado que tiene que acatar las leyes españolas vigentes, entre las que está el vergonzoso Concordato con el Vaticano de 1979. Lo que cabrea es que el gobierno regional del PSOE no emita una sola protesta o fuerce al PSOE que gobierna en Madrid a emprender de una vez por todas una reforma que traiga un estado laico. Porque cumplir la ley es obligatorio y legítimo, pero se puede no estar de acuerdo con ella y querer cambiarla.
Y es que la ley, tal como está provoca dos problemas en el sistema educativo:
En primer lugar separa a los alumnos en función de sus ideas religiosas, y para más narices genera la obligación de acudir a una asignatura "fantasma" de contenido inexistente para los que ni quieran acudir a esas clases de religión. Vamos que además de separar se fuerza a los que no entran en el "rebaño" a perder el tiempo, dado que esa asignatura altenativa no permite dar nuevos contenidos ni reforzar otros.
En segundo lugar los que somos o vamos a ser docentes somos también separados y discriminados. Los que accedemos por vía concurso-oposición lo hacemos en igualdad de oportunidades, merced a nuestros méritos y capacidades: no se nos pregunta por nuestra ideología religiosa o política. En cambio los profesores de religión son nombrados "a dedo" por la curia católica tras constatar que son católicos. Vamos que ningún no-católico puede dar clase de religión a pesar de que tenga los conocimientos suficientes para ello. Da igual que seas licenciado en teología: si no eres católico olvídate.
Pero lo más divertido de todo son las contradicciónes de juntar una asignatura dogmática con asignaturas científicas. En lo que me toca, en historia, pongamos un ejemplo: ¿Quien era jesús?
La iglesia cuenta que fue el hijo de dios hecho hombre a través de una virgen que quedó embarazada del espírutu santo. Una vez bautizado por Juan "El bautista" el espíritu santo bajó sobre él. Jesús tomó discípulos y comenzó a predicar la llegada del Reino de Dios, realizando milagros, sosteniendo disputas con otras sectas judías y creando una nueva doctrina que incluía amor al enemigo, etc, etc. Finalmente entra en Jerusalén aclamado como hijo de David, vaticina la destrucción del tempo, es traicinado por Judas, arrestado y crucificado por blasfemo. Resucitó y subiói a los cielos. Todo esto extremadamente resumido.
¿Como enfoca esto un historiador? Desde luego la Biblia es una fuente histórica de primer orden... si no se toma al pie de la letra. Si quitamos toda la magia e intentamos interpretar lo que la Biblia dice (algo prohibido por supuesto por el catolicismo) veremos que probablemente Jesús de Nazaret fue un personaje hostórico real, descendiente quizá del linaje real de Israel, que se veía a si mismo como Judío, y que difícilmente se habría proclamado "hijo de dios". Pero probablemente si se veía como descendiente de David y decidió iniciar una revuelta contra Herodes I, considerado un usurpador por los judíos. De ahí el INIR (Jesús de Nazaret Rey de los Judíos) que no era tanto una burla como el reconocimiento real de que era Rey de los Judíos y a pesar de ello podía ser suprimido por Roma . De nuevo todo esto extremadamente resumido.
¿Qué ocurre si entran en contradicción ambas explicaciones? La explicación histórica está, desde luego, basada en interpretaciones, dado que tenemos pocas fuentes. Pero desgraciadamente es más verosímil que el que un mujer de hace dos mil años diera a luz sin previa fecundación a un hijo que se proclamaría Mesías, desafiaría las leyes de la física y la química, sería crucificado y desaparecería de su tumba para subir al cielo, dejando de paso varios sudarios y reliquias tras él.
A mi, como ateo y ex-miembro de la Iglesia Católica, me parece genial que la gente crea esto de la virgen y el mártir en la cruz subiendo a los cielos como quien monta en helicóptero. Si les hace felices, por mi de acuerdo. Que vayan a la iglesia, que se congreguen, y hasta que hagan fiestas. Pero no es de recibo que ellos u otra religión empleen dinero y recursos públicos para imponer su visión única y excluyente de la vida.
Porque desgraciadamente el Concilio Vaticalo II implantó la libertad religiosa... que la Iglesia no cumple. Si fuera así podría existir el matrimonio homosexual con tal de que los celebrantes no fueran católicos, en cuyo caso la iglesia no lo reconocería y si quiere los expulsaría (pero esto no sucede). Y me parecería lógico. Si uno es homosexual y católico y quiere casarse que sea consecuente: o cambia la doctrina católica, o abandona la iglesia y se va a otra donde si aprueben el matrimonio homosexual (o se hace ateo). Eso si, el estado debe garantizarle ese derecho y dejar el problema religioso aparte.
Todo esto es lo que provoca que ninguno de los partidos políticos con representación en España tengan el valor de decir: Ya basta. Hay que avanzar al estado laico: la educación religiosa que la den las propias religiones con sus recursos. Que cada ciudadano tenga sus ideas religiosas, pero que no las imponga. Que el estado no privilegie a ninguna religión en modo alguno.
Todo esto es lo que provoca que un partido que habla del laicismo, haga la vista gorda constantemente.
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